domingo 13 de junio de 2010

El Tormento Eterno



El Tormento Eterno




Antes que nada, debo decir que, de nada sirve una mente rápida y audaz, si no se tiene un motivo claro por el cual vivir.

Muchas veces el motivo es muy vago, poco claro, muy débil y pende de un hilo muy fino. También muchas veces nos preguntamos, porqué tanto sufrimiento, porqué Dios nos castiga de esta manera, porqué es que siempre sentimos soledad, y de hecho la mayor parte el tiempo nos encontramos en compañía de nadie.

¿Cuál es la solución a todos estos problemas?

Es muy simple: El sueño eterno.

El sueño eterno es la solución.

Supongo que conocen al sueño eterno. Es una idea recurrente en personas destinadas a la soledad completa y perpetua, destinadas al olvido, a ser dejadas de lado, ya que lamentablemente son personas con mayor capacidad intelectual y emocional, y por ello, les cuesta horrores encajar en la sociedad y más aun ser apreciados y aceptados por todo lo que son y lo que no son también.

Algo que suele ocurrir muy a menudo es que a causa de ser más inteligentes y sensibles, nos llamen “ locos “ o “ tontos “ o “ raros “.

Pero la única solución a esto, es por supuesto, la venganza: La frialdad del alma, la maldad intrínseca con la que podemos tratar al resto de las personas. Escalar y escalar en nuestro propio ámbito y dependiendo de nuestras capacidades, y , luego, se los aseguro, la vendetta será perfecta. Todos nos envidiarán y saldremos victoriosos y triunfantes en lo que nos interese.



Una muerte lenta y horrorosa

Muerte, perdóname por haberte abandonado.

Muerte amada muerte, nunca te voy a volver a dejar otra vez de lado.

Muerte amada muerte, horroroso sufrimiento : Gracias por haberme

Proporcionado tantos momentos de placer y éxtasis.

Amada Vergüenza, no puedo dejar de pensar en ti. Mi alma es plenamente

Contigo.

Nunca conocí a nadie mas hermosa que vos, azul melancolía.

Tan solo quiero yacer en el llanto eterno, y nunca despertar.

Beber mis propias lágrimas; Demonio de todos los Demonios, ten piedad

De mi.

Me he quedado solo, en mi misma alma, solo quiero recordar la tristeza,

El precioso sabor de la enfermedad. Todo está negro, todo me atormenta.

En mi mente hay imágenes de indescriptible maldad.

Es el terror oculto, el infierno latente que se oculta en los rincones de la defenestración.

Me debato entre Dios y El demonio de los demonios.

Tal vez, debería terminar esta disputa de una vez por todas.

Darle fin a todo y a todos.

El silencio me atormenta.

Este es el fin.

Tan solo otra carta de suicidio más en mi vida….

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